El documental en primera persona

 

Ana María López

 

La aparición del libro Alteropoéticas del “yo” en el cine documental colombiano. Producción, festivales, historia y creación (1999-2019), de David Jurado, y editado en el 2020 por Aula de Humanidades responde a la necesidad de discusión sobre la creciente producción de cine documental y elige para ello una expresión que ha proliferado en los últimos años: el documental en primera persona.  

No solo se trata de una publicación oportuna por ocuparse de un corpus vigente y reciente, sino que tiene como base un proceso riguroso, extenso y complejo de investigación que sustenta los planteamientos sobre el objeto de estudio y que, bien vale la pena mencionar, fue desarrollado en el marco de una beca de investigación del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico FDC. 

Se trata de un estudio que abarca aspectos diversos como la producción, la distribución y el análisis estético, con una metodología diseñada ad hoc, que integra herramientas mixtas, lo que es además un aporte significativo al campo de los estudios fílmicos y, muy específicamente, a los estudios sobre el documental. Quisiera también señalar lo que quizá por ser obvio pasa inadvertido y es que el texto se ocupa de un corpus de películas colombianas, pues si bien la reflexión sobre la cinematografía nacional ha tenido un incremento significativo no podemos olvidar que sigue siendo insuficiente. 

Este estudio abarca un el periodo histórico de veinte años lo que implica una mayor dificultad por los cambios ocurridos en el lapso escogido entre 1999 y 2019.  El autor no escatima esfuerzos en ofrecer un análisis de contexto situado para el documental en primera persona en la transición del cine colombiano, por un lado, en relación con el vacío dejado por el cierre de FOCINE y, por el otro, en relación con la Ley del Cine promulgada en 2003, pero cuyos frutos se verán un poco más tarde. 

La selección de este periodo permite, además, un acercamiento de gran interés a aspectos que amplían el conocimiento de la producción documental como fuentes de financiación, lógicas de producción y alternativas de circulación para un periodo heterogéneo en su configuración. A su vez, se propone una periodización en relación con el desarrollo y la variación de la producción del documental en primera persona lo cual traza una línea que marca la ruta para estudios posteriores. Así, la propuesta de demarcar tres etapas -exploración, proyección y consolidación- será un parámetro para seguir observando el comportamiento de este tipo de piezas.

Es también notable el apartado titulado Distribución: el DCPP en festivales ¿colonialidad o canibalismo?  En este se abre el diálogo a lo que en el cine constituye una de las institucionalidades más influyentes tanto en la producción como en las posibilidades de visibilidad y circulación. Las reflexiones planteadas constituyen una oportunidad para preguntarnos, a la luz de los análisis y los datos ofrecidos por el autor, sobre cómo se determina, se condiciona o se promueven ciertas prácticas documentales a partir de las rutas trazadas por festivales.  

El libro aborda con rigor y claridad la discusión teórica para comprender las narrativas contemporáneas del documental relacionado con la primera persona. En este sentido logra ampliar las nociones de las escrituras biográficas, no solo porque propone una taxonomía al interior de estas expresiones sino porque realmente se preocupa por profundizar en la significación y el sentido de las escrituras personales, con referentes clásicos que van más allá de la práctica documental, pues claramente este es un fenómeno que se ha presentado en diferentes épocas y en múltiples soportes. Tampoco desconoce las circunstancias del presente en el que existe una sobreabundancia de las narrativas del “yo” en la esfera mediáticas y esto le permite establecer diferencias claras, incluso reivindicatorias de la práctica documental.  

La investigación permite comprender algunas críticas y percepciones del fenómeno, y la diferencia de este en la cinematografía colombiana argumenta la singularidad de la producción y huye de comparaciones simples, demostrando que no se trata de una expresión que puede verse con cierto desdén, sino que por el contrario profundiza en aspectos necesarios para su apreciación. 

Este estudio llega a conclusiones cuidadosas y argumentadas, abre las posibilidades de trabajo a nuevas investigaciones y ofrece elementos necesarios para interrogar perspectivas de creación, pero sobre todo es categórico en la recomendación: experimente cineasta. 

Los desarrollos teóricos que surgen de este estudio sientan bases desde las cuales podemos continuar la reflexión, teniendo en cuenta condiciones de producción, histórica y políticamente diferenciadas, que son mucho más precisas para comprender nuestras producciones y sus horizontes. Un libro que se constituye en una referencia obligada para los investigadores, los productores y creadores porque logra el equilibrio entre el ojo agudo sobre la producción, y está escrito en diálogo abierto con el mundo de los referentes fílmicos y teóricos con el fin de estudiar las prácticas locales, clasificarlas e interrogarlas con pertinencia y conocimiento profundo de sus virtudes y defectos. 

 

Jurado, David, Alteropoéticas del “yo” en el cine documental colombiano. Producción, festivales, historia y creación (1999-2019) (Bogotá: Editorial Aula de Humanidades, Proimágenes Colombia, 2020)